
Valió la pena soportar todos los comentarios y campañas iniciadas desde Madrid. Mereció la pena soportar los villaratos, canguelos, cagometros, el "campeones por decreto". Valió la pena escuchar día si día también, que si el mejor Barça estaba solo a 4 puntos del peor Madrid y esuchar como daban por hecho que tras el partido del Bernabeu estariamos a un punto.
Todo ello mereció la pena, porque la recompensa obtenida ha sido brutal, el futbol se cobró la deuda que mantenia con el Barça, detrozando el chiringuito merengue. El puñetazo sobre la mesa que pegó el Barça el pasado sábado fue como obús dirigido al entorno madridista, que tal y como dijo Pep, deberían aprender muy mucho de las declaraciones de Casillas o Raúl. El entorno madridista (Relaño, De la Morena, Josevi Hernaez...) no se merecía nada más que esta soberana paliza.

Lo del sábado es una reivindicación de quienes somos y hacia donde queremos ir, en el escenario donde hasta los más grandes se han acojonado, el Pep Team se dejó llevar y sin traicionar sus principios jugó un partido que ya ha entrado de pleno en la historia del Fútbol Club Barcelona.
La superioridad culé fue fiel reflejo del trabajo bien hecho durante toda la temporada, fue la victoria de un colectivo, ver en un equipo, como su delantero centro, su killer, es decir, Samuel Eto'o, acepta jugar sin problemas gran parte del match pegado a la banda derecha, es digno de elogio.
Podriamos destacar a Piqué, apunta a nuevo kaiser en un bereve periodo de tiempo, a Henry, enchufadisimo en este último tramo de Liga, o al de siempre, Messi. Pero para mi el recital que dieron los hombres del centro del campo es para grabarlo y ensañarlo en las escuelas. Iniesta y sobretodo Xavi dieron una lección de como conducir un partido y como dirigir a un equipo. Ellos son ahora nuestro faro y ellos nos deberán guiar en los retos que están por llegar, este miercoles el primero de ellos, sin ir tan lejos.

